Microcuentos

– El tiempo es ese gran, imperecedero e inconquistable enemigo que a veces se ablanda ante un momento de amor.

– Deshojaba las margaritas cada vez que le rompía el corazón. Al final no quedaron flores en su jardín.

– Cuando ya no le tuvo, su mayor pesar se convirtió en pensar.

– Conforme cerraba la puerta se iba dando cuenta del error cometido…

– Le abrazó tremendamente fuerte, como si no quisiera que esa vida de locura se le escapara ni por un segundo.

– A veces le ama, otras le odia. Lo que está claro, es que le necesita.

– Tardó tiempo en aprender que los buenos momentos de la vida, se encerraban en los más insignificantes detalles.

– Empezó siendo su primer pensamiento todas las mañanas. Acabó siendo la razón de su llanto en cada madrugada.

– No se lo podía creer. Ahí estaba ella, y en la puerta de su vida, aquel que precisamente la arruinó hace tiempo.

– Me perdí navegando en las cristalinas aguas de tu pupila.

– Ella podía tener a la vez todo, y nada. Pues no teniendo nada, le seguía quedando él.

– Se dispuso a dormir, con la esperanza de que el sueño fuese mejor que la pesadilla que vivía.

– Si el mundo hubiese sabido cuanto le deseaba, habría movido cielo y tierra para acercarlos.

– “Miénteme, di que mueres por mi, aunque sólo sea por no morir yo. El amor es vida, y la vida son pequeñas mentiras piadosas.”

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